26/1/2012

Convierte la piedra en pan...

Convierte la piedra en pan. Decía el tentador. Todos saben que el emperador Romano en tiempos de Jesús daba "pan y Circo" para ganarse a su gente.
Convertir la piedra en pan era convertirse en un mesías milagrero. Si le das a la gente lo que piden, los tendrás en tu mano.

Lánzate del techo del templo, y a la vista de todos los líderes religiosos, haz una demostración espectacular de lo que Dios puede hacer contigo. El segundo camino es también muy tentador. Llamar la atención de las masas con portentos espectaculares. Y no era un pecado, hasta el tentador usa los mismos versículos que usaban los rabinos cuando hablaban de la esperanza de un Mesías super poderoso. Usar el poder de Dios para alimentar mi imagen, para mi propio beneficio es una carta segura al éxito.

Toma todos los reinos de la tierra y su poder. En última instancia, si lo que buscamos no es el dinero, lo que más nos mueve a hacer lo que hacemos es el Poder. Sentirnos superiores a los demás, sentir que los demás nos deben escuchar y obedecer, sentir que todo está bajo nuestros pies, que podemos tratar a todos los demás por debajo nuestro.

Pero el Galileo mirando estas propuestas tan tentadoras, decidió el camino más difícil. El Poder del Amor y no el Amor al Poder.
Eligió no hacer los milagros para las luces ni las cámaras sino en secreto, solo movido por la compasión y no para hacerse propaganda.
Dio pan en el desierto, pero no para comprar favores, sino desinteresadamente , para alimentar a un pueblo hambriento.

Pero el tentador no se dio por vencido. Sigue ofreciendo este suculento paquete a muchos cristianos e iglesias. Y aunque suene catastrófico. Muchos hemos dicho sí y con gusto hemos recibido los regalos del diablo.
Hoy abundan los mensajes sobre el Poder y la Autoridad, pero la autoridad de la que mucho se predica es simplemente una enseñanza basada en los ejemplos que no pertenecen a la vida de Jesús.
Preferimos quitarle las hojas a los Evangelios, aquellas cuando Jesús nos dijo que el Poder del reino de Dios no es como el Poder que se ejerce en la tierra. Jesús habló de poder en un encuadre totalmente diferente a lo que en su tiempo la gente entendía lo que significaba poder y autoridad.

Jesús sanó enfermos y dio pan, hizo milagros extraordinarios, pero nunca fue movido por el marketing barato, que muestra a personas maravillosas delante de las cámaras, pero detrás de ellas nunca tendrían la voluntad de tender la mano a un ser humano en desgracia.
Todos somos seres iluminados arriba de un púlpito y delante de las cámaras, pero muy pocos seguimos siendo encantadores y serviciales cuando nadie nos ve, extendiendo las manos a quienes nunca tendrían el poder para devolvernos el favor.
La fiebre por el poder, los lugares privilegiados y la fama nos está haciendo perder el rumbo y con tristeza, hay miles de cristianos que ignorando el corazón del Evangelio siguen a ungidos, que sí están "forrados" y "ungidos", pero no de Dios.
Despierta Iglesia, vuelve a tu Maestro, Jesús.
No creas a todo encorbatado y exitoso detrás de un púlpito.Cree a aquel que lleva las marcas de la cruz.
No te veas aceptando con entusiasmo lo que justamente Jesús rechazó con radicalidad.
Si dices que eres oveja, vuelve a escuchar la voz de tu verdadero Pastor. Dios te bendiga.